Las 11 Sonrisas de David de Adela Ruiz. Reseña

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#EstoyLeyendo

Las 11 Sonrisas de David

de Adela Ruiz
Es el sueño concedido, de Rosa…
“—¿Qué es lo primero que me preguntarías?
—¿Qué hace un dios griego en pijama en mi cama?”


Sinopsis

Rosa está alcanzando su meta profesional después de mucho tiempo, convertirse en escritora de éxito nada menos que en Nueva York. Pero su vida personal es solamente lo que expresa en sus novelas hasta que tope con David, el que ha sido siempre su musa.
Gracias al trabajo no solo le conocerá, sino que descubrirá que su amor platónico también es un hombre de carne y hueso. David a cambio le pedirá algo que no podrá rechazar.
¿Trabajamos juntos?
La respuesta es simple, si él sonríe ¡estás perdida!

Comienzo con la reseña de la primera parte de la serie, no sé si podré continuarla, por eso cerraré aquí.
Es la narración de un sueño, un sueño concedido a Rosa, la protagonista.
Una escritora que consigue el éxito, después de varios desengaños importantes, en el aspecto personal y laboral; lo abandona todo y vuela detrás de su sueño, que está al otro lado del océano, en Manhattan.
Rose —Ya en Manhattan— se deja llevar por la vorágine de su sueño, sin darse cuenta de que este mismo, en cualquier momento, si no lo controla, se puede convertir en su pesadilla. Pesadilla que creó ella, al no medir los peligros, de jugar con las emociones y sentimientos, sabiendo que no los podía dominar (Ni ella, ni casi nadie)

“Que demostrar mis emociones es mi peor defecto, porque no las demuestro las cultivo para que implosionen en el peor momento, o para que crezcan en bonitos escritos.” —Rosa.

En esta situación, se enfrenta a alguien que, ya tiene dominada la cuestión de las emociones, jugando con ventaja ante ella, por eso David, el protagonista masculino, es capaz de ocultar bajo su sonrisa todos sus monstruos, que son los mismos que atormentan a Rose, pero él lo se da cuenta más tarde.

“Háblame como antes, creo que todo esto te está haciendo daño y es lo último que quiero.” —David.

Él es incapaz de permitirse expresar sentimientos reales, solo los finge ante las cámaras y los contiene en lo más profundo de su interior. Atormentado así a las personas que le rodean y sobre todo a las personas que necesitan más.

“No quiero que se haga falsas ilusiones, mi vida es delante de las cámaras.” —David.

Encontré un paralelismo que, me llamó la atención y me gustó. Es con un cuento clásico, La Bella Durmiente. Pero esta vez es ella, la que besa al príncipe, al Bello durmiente, y en él despierta todas las emociones que tenía aplacadas y que a partir de ahora le costará retener de la forma que hacía antes.

“Necesito esos labios rojos. Recuerdo aquel beso de prueba, aquel beso que no me deja dormir, aquel beso que lo cambió todo para mí.” —David.

Ahora solo falta leer el resto de la serie, para descubrir si realmente, fue efectivo ese beso, o tiene que buscar otro príncipe, a pesar de no ser su muso…

Podréis conocer mis impresiones diarias sobre la lectura en el apartado Estoy Leyendo.
Además de los fan-art.

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2 Comments

  1. Muchísimas gracias por tus palabras Mónica. Comentarios y reseñas como esta me ayudan a continuar. Ni que decir tiene que el resto de la trilogía está a tu disposición. MIL Y UNA GRACIAS, por todo!

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